Vale más el que sabe más.
El que nada tiene, nada vale.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Don sin Din, gilipollas en latín.
Si orejas curiosas no hubiera, malas lenguas no existieran.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Para presumir hay que sufrir.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
La ciencia no es para el borrego, ni las velas son para ciego.
Ni miento ni me arrepiento.
Aprendiz de muchas ciencias, maestro de mierda.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
La impureza, pesa.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
La verguenza es último que se piedre.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Al pobre no hay bien que no le falte ni mal que no le sobre.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Quien habla sin razonar, mucho lo ha de lamentar.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Holgar sin vergüenza es hilar sin rueca.
Cada necio quiere dar su consejo.
Hay quien no ve su camino.
A lo que no puede ser paciencia.
Aun los tontos dicen a veces algo sensato.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Sin sal, todo sabe mal.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Antes muerte que vergüenza.
Echando a perder se aprende.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
El que no habla, no yerre.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
Mal hace quien nada hace.
El hijo mal enseñado no será muy honrado.
La prudencia nunca yerra.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
El dinero requiere tres cosas: saberlo ganar, saberlo gastar y saberlo despreciar.