Agua de sierra, y sombra de piedra.
Al flojo cavador, meterlo en medio, y grande azadón.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
En pocos miles, pocos cientos.
Persigue la buena suerte, no esperes que venga a verte.
En tiempos de lluvia se requiere algo más que un gabán.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Más ordinario que una monja en guayos.
A la puta, el hijo la saca de duda.
Ni ruin hidalgo, ni ruin galgo, ni ruin letrado.
Casa compuesta, caja en la puerta.
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
Dichosos los ojos que te ven.
Le busca las cinco patas al gato.
Cuando el arco iris se ve, o ha llovido o va a llover.
Alcanza, quien no cansa.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
Albarcas, borona y mujer, cerca de casa están bien.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
¡Ojo alerta con la moza y con la puerta!.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Dar la callada por respuesta.
Machacando, machacando, el herrero va afinando.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Difama, que algo queda.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Quien trabaja con pereza, nunca acaba lo que empieza.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
A la vejez, viruelas.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
Foso y vallado, buen cercado.
Lo que está por pasar pasará.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Las palabras se las lleva el viento.
Y vuelta la burra al trigo.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Paga en tres veces, tarde, mal y nunca.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
Oveja que bala, bocado que pierde.
Ir del coro al caño y del caño al coro.