Agua de mayo, no cala el sayo.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Agrada, quien manda.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Irse a chitos.
El viejo que casa con niña, uno cuida la cepa y el otro la vendimia.
A olla que hierve ninguna mosca se atreve.
A fuerza de villano, hierro en mano.
Hacer de su capa un sayo.
Conquista el amor solo aquel que huye
Casa de Dios, casa de tos.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
La caza y los negocios quieren porfía.
Llevar agua al mar.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Allá vayas, casada, donde no halles suegra ni cuñada.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
Casa de concejo, pajar de viejo.
Estudiante memorista, pozo a simple vista.
De cuero ajeno, correas largas.
Septiembre frutero, alegre, festero.
El ave canta aunque la rama cruja.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
A la sombra de un hilo, se la pega una mujer a su marido.
Siempre la cuba huele a la uva.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
Año de neblinas, año de harinas.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Mal hace quien nada hace.
A fullero, fullero y medio.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
Al potro que le alabe otro.
La esperanza mantiene.
Amigo lejos, amigo muerto.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Buena es la tardanza que hace el camino seguro.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Jurar como carretero.
El hábito es una camisa de hierro.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.