Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Claridad, y no en el caldo.
Los defectos son como los olores: los nota más la persona de al lado que el que los lleva
El enemigo es grande si se lo ve de rodillas.
Poca cuadrilla, vida tranquila
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
La oración de los rectos en su gozo.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
Mujer hermosa, soberbia contenciosa.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
No te asombres por poca cosa.
Fraile convidado echa el paso largo.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
Si deseas la paz, amistad y elogios? escucha, mira y ¡sé mudo!
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Pereza, llave de pobreza.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Fraile que pide por Dios, pide para dos.
Todo lo mudable es poco estimable.
Pecado callado, medio perdonado.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
La gratitud no es a perpetuidad como los sepulcros.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
El pobre de su pobreza no sale.
El hábito es una camisa de hierro.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
Las ofensas con gracias, som mejores que el aburrimiento.
El verdadero secreto de la felicidad consiste en exigirse mucho a uno mismo y poco a los demás
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
Bien ajeno es la hermosura, y, sobre ajeno, poco dura.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
No mira Dios el don, sino la mano y la ocasión.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Recogemos solo la felicidad que hemos dado a manos llenas, sin pedir nada a cambio
Hay que sufrir para merecer.
Ante Dios, todos somos iguales.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Variante: El trabajo ennoblece a quien lo hace.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia