Mente pura e intención pura otorgan visión clara, sabiduría y profundidad de comprensión.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La verguenza es último que se piedre.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Donde hay nobleza, hay largueza.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Nunca peca por estulto, quien sabe escurrir el bulto.
Para presumir hay que sufrir.
Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Proverbios 3:5-6
Nobleza obliga.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Hacer de necesidad virtud.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
La virtud loada, crece.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
La virtud hace nobles y el vicio innobles.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Esposa prudente es don de Dios.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Cortesías engendran cortesías.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Entre los extremos de cobarde y de temerario está el medio de la valentía.
No hay dicha, sino diligencia.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Por lo demás, paciencia y barajar.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Callando el necio, se hace discreto.
Déjate la vergüenza atrás, y medrarás.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
A la virtud, menester hace espaldas.
La vergüenza y la castidad una vez perdidas, para toda la eternidad.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Para descubrir la inmensidad de las profundidades divinas, se impone el silencio.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
A gran culpa, suave comprensión.
De Dios logra la gracia el que se conforma con su desgracia.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.