El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
A consejo malo, campana de palo.
Lo de balde es caro.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Dios inventó la balanza, y el diablo la romana.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El tiempo es oro.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
Una cosa es ser tambor y otra cosa es ser tamborilero.
Aunque mucho suena, solo echa aire la trompeta.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.
Ni tiñe ni da color.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Junio, hoz en el puño, de verde y no de maduro.
El amor enseña a los asnos a bailar
Un ciego lloraba un día porque espejo quería.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Novia para siempre, mujer para nunca.
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
Alzada en enero, ha de ser para buena.
No hay tal razón como la del bastón.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Hasta el cuarenta de mayo no te quites el sayo
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Todos los oficios son difíciles.
Hay quien las mata callando.
Quien echa agua en la garrafa de golpe, más derrama que en ella coge.
Las acciones gritan más fuerte que las palabras
A ruin, ruin y medio.
Los de Morón como son, son.
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Solo tres tipos de personas dicen la verdad: los niños, los locos y los borrachos
Te ocultas tras una red y crees que ninguén te ve.
Lo que por agua viene por agua se va.
Para rehusar curarte, te pide cuernos de perro.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
El que nació para estropajo, no sale del fregadero.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
A su tiempo maduran las brevas.
Ocasión perdida, para siempre ida.
Nadie tira piedras a su propio tejado.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.