El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Si no sobra es que falta.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
No hay pero que valga.
Lo poco agrada y lo mucho enfada.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Ni el trigo es mío, ni es mía la cibera, conque así, muela el que quisiera.
Mi secreto, en mi pecho.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
Saber uno los bueyes con que ara.
«Si en una noche negra una hormiga negra sube por una negra pared, Dios la está viendo».
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Amor de asno, coz y bocado.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Niebla en la mañana, tarde muy galana.
La que al diablo su carne dio, ofreció sus huesos al Señor.
Ni patos a la carreta, ni bueyes a volar, ni moza con viejo casar.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
A nadie le amarga un dulce, aunque tenga otro en la boca.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
El hombre no puede saltar fuera de su sombra.
Cuando te convida el tabernero, te convida con tu dinero.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Dice San Ginés que el que tiene cara de bruto lo es.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
Con los curas y los frailes, buenos días y buenas tardes.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
Lo que abunda no daña.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
La vecindad es fuente de amistad.
Yerra, y no poco, el que discute con un loco.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Cerezas y mentiras, unas de otras tiran.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.