Favor del soberano, lluvia en verano.
Del agua derramada, ni la mitad aprovechada.
El uso hace al maestro.
Componte para el marido y no para el amigo.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Si eres yunque, aguanta como yunque; si eres maza, hiere como maza.
A quien dan, no escoge.
Lo que se ve, se aprende.
Amistad no probada, no es amistad ni es nada.
Buena vida, padre y madre olvida.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Mente sana, cuerpo sano.
Quien no se cansa, su ideal alcanza.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
La necesidad hace maestros.
Corazón codicioso, no tiene reposo.
La mejor palabra es la que no se dice.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
A brutos da el juego.
Hablando la gente se entiende.
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
A buen capellán, mejor sacristán.
Uno explica al amigo, el amigo a los demás
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
El oro hace poderoso pero no dichoso.
Bien barato estaría el pan, si no lo comiera el holgazán.
Puerta de villa, puerta de vida.
Comer ajo y beber vino no es desatino.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Contra gustos no hay nada escrito.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
En la oscuridad todas las mujeres son bellas
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Desvestir un santo para vestir otro.
Quien murmura del ausente, a un muerto teme.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Ni tanto ni tan calvo que se le vean los sesos.
Agua esperé y tarde sembré, sabe Dios lo que recogeré.
No te mofes de los viejos, que de ellos no estamos lejos.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
El que mucho duerme poco aprende.