Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
No hay que pensar que porque los sapos brincan son de hule.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
El buen tienpo y el mal tiempo están dentro de nosotros, no fuera.
Ni hagas ni seas lo que en otros afeas.
Quien menos procura, alcanza más bien.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
Si el jade no es pulido (labrado), resulta inútil.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
El que trae , lleva.
A caballo de presente no se le mira el diente.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
El que no chilla, no mama.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Al alzar de los manteles, haremos cuentas y pagaredes.
A buen comedor, quitárselo de delante.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Casa de mantener, castillo de defender.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Lo fiado es pariente de lo dado.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
No hay salsilla como la hambrecilla.
La mujer rogada y la olla reposada.
Cuando se monta un elefante, no molesta el rocío.
Por muchos pueblos y países anduvimos y, es seguro, de todos alguna cosa aprendimos.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Puedo derrotarte físicamente con o sin razón, pero solo puedo derrotar tu mente con un razonamiento.
Aceite y vino, bálsamo divino.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Buen palmito y buena altura, suerte son de estatura.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
El procurar no caer es mejor que el levantarse aunque sea con ayuda.
Ponerse la tapa en la cabeza
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
El que presta un libro es tonto, y más tonto el que lo devuelve.
Siendo tan bellas las flores de loto, solo con el verdor de las hojas resalta su hermosura.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
A cada cajón, su aldabón.