El hombre que no se equivoca no es humano.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
Pregunta al hombre con experiencia, no al hombre con estudios.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Males comunicados, suelen ser remediados.
Tres cosas hay que matan al hombre: putas, juegos y medias noches.
Toma a un hombre por la palabra y a una vaca tómala por los cuernos.
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
Proba varón, que primero es San Antón.
Eres guapo, joven y con dinero, ¿qué más quieres, Baldomero?.
A la mujer casada, el marido le basta.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Ser casta y de buena pasta, para buena mujer no basta.
Quien con hembras no fornica, o es cachorro o es marica.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Con un consejo y un duro, sale el hombre del apuro.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Decir es de charlatanes; hacer es de hombres formales.
El hombre sin honra, más hiede que un muerto.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
A hombre recién levantado, ni le propongas negocios ni le pidas un prestado.
Ni me fío de gabacho, ni de alcahuete macho.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Males comunicados, son aliviados.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Quien destruye un hormiguero, no es hombre bueno.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Un señor sí y un señor no, son dos señores.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Amante atrevido, de la amada más querido.
El hombre puede hacer mucho, pero la belleza más
A buen señor, buena demanda.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
Tres cosas echan de su casa al hombre: el humo, la gotera y la mujer vocinglera.
Los frutos más hermosos los da el árbol más viejo Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.