Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Calentar el horno para que cueza otro, es de hombre bobo.
La tierra será como sean los hombres.
Corte, puta y puerto, hacen al hombre experto.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Burro empinado, por hombres es contado.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
En marrano y en mujer, más vale acertar que escoger.
Como al caballo le prueba el camino, a los hombres les prueba su sino.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
A caballero nuevo, caballo viejo.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
No hay hombres pobres, sino pobres hombres.
Mujer casada, casa quiere.
No hay hombre tan bravo que el tiempo no haga manso.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
El hombre honrado a las diez acostado.
A la mujer y a la mula, vara dura.
Los negocios hacen a un hombre y al mismo tiempo lo prueban.
Gente de montaña, gente de maña.
Los hombres son mejores que su teología
Componte para el marido y no para el amigo.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Marido celoso, viejo mañoso.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Haya marido, aunque sea de grano mijo.
Al papel y a la mujer, lo que le quieran poner.
Al higo por amigo
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Toma casa con hogar y mujer que sepa hilar.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Flaco hombre, mucho come.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Buen caballo, buena espada y buena mujer, ¿qué más has de apetecer?.