La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
El que fía, o pierde o porfía.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Del ahogado, el sombrero.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
La mujer te cambia hasta el modo de caminar.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Papel, testigo fiel.
Serás el amo, si tienes la sartén por el mango.
De pregonero a verdugo, mirad como subo.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
La ruana no hace al arriero, ni el vestido al caballero.
El que trae , lleva.
Obra acabada, a dios agrada.
Daño merecido, no agravia.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
Entre lo feo y lo hermoso, deme Dios lo provechoso.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Pan, vino y mujer, si han de ser buenos, de Toledo han de ser.
Dios me lo dio y Dios me lo quitó, bendito sea Dios.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Ya se pasó ese tiempo en que andaba el culo al viento; hase mudado, y todos lo traen tapado.
El agua fluye abajo, y el hombre va arriba.
El que habla de millones, seguro que no tiene para calzones.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
En Octubre no le toques a tu mujer la ubre.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Quien da el consejo, da el tostón.
Hijos casados, trabajo doble.
Con salud y dinero, hago cuanto quiero.
Rico que ha sido pobre, corazón de cobre.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
Carne a carne, amor se hace.
A la gorra, ni quien le corra.
El que quiera ser bohemio, que no se eche el lazo al cuello.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
De buen chaparrón, buen remojón.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Donde otro mete el pico, mete tú el hocico.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.