La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
El hombre descalzo no debe andar entre espinos.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Sin precio no se han las mujeres.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
A ruin, ruin y medio.
Bueno que seas tambor, con tal que seas el que toque mejor.
Mano de santo cura como por encanto.
Lo quiero, para ayer.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
Deseando bienes y aguantando males, pasan la vida los mortales.
El que busca, encuentra.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
La mujer rogada y la olla reposada.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Más vale un hoy que diez mañanas.
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
No hable de cuerdas en casa de un hombre colgado.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
No busques en el amigo riqueza, ni nobleza, sino buena naturaleza.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Prefiero mujer fea para mi sólito y no bonita para todo el mundo.
Buey viejo, surco nuevo.
Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
La mujer que de día calla por la noche manda.
No son malos tiempos, es malo el hombre
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Si quieres ver a tu marido gordito, después de la sopa dale un traguito.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Nada más que me enderece dijo el jorobado.