Nadie es tan bruto que tire piedras a un árbol sin frutos.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Con amigos así no hacen falta enemigos.
Más bien poco correctamente que mucho incorrectamente.
De aquella me deje Dios comer, que en Mayo deja los pollos y comienza a poner.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Llueve sobre mojado.
Donde hay gallo, no canta gallina.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Cuando el árbol está desarraigado, las hormigas lo toman por asalto.
Hoy que tengo para pan, ya no tengo dientes.
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
Donde lloran esta el muerto.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
La experiencia no anda a prisa, ni tampoco se improvisa.
Más vale poco que nada.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
En Octubre echa pan y cubre.
Más perdido que perro en misa.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Lleva más cisco que carbón.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
La necesidad hace maestros.
Amistad quebrada, siempre mal lanada.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
No hay secreto si tres lo saben.
A carne mala, buena salsa.
Un antiguo amor nos atormenta como la caries de un diente
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Así se mete, como piojo en costura.
Antes de contar, escribe, y antes de firmar, recibe.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
Vino, amigo, aceite y tocino, son mejores los más antiguos.
La sangre humana es toda del mismo color.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
Nadie se baña dos veces en el mismo río, pues siempre es otro río y otra persona.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
El que mata por los Santos, en el verano come cantos.
El buen vestido aumenta la hermosura, y la fealdad disimula.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
El perro que da vueltas, se echa en la ùltima.
Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
Con buenas palabras y mejores hechos, conquistaras el mundo entero.
A dádivas, no hay acero que resista.
Al amigo que no sea de ley, plántalo en lo del rey.
El gallo que ya no canta, está mal de la garganta.