Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie.
Quien pisa con suavidad va lejos.
Antes doblar que quebrar.
La fuerza vence, la razón convence.
La pasión embellece lo feo
El estreñido muere de cursos.
Ni mejor porque el concejo lo pide, ni peor porque lo olvide.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Mejor ir tarde al destino, que rodarse en el camino.
El espantajo solo dos días engaña a los pájaros; a los tres, se cagan en él.
Quien no oye consejo no llega a viejo.
El amor y el dinero no pueden estar ocultos.
Gallina que come huevo, aunque le quemen el pico.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
En la amistad no se mira la obra sino la voluntad.
Aunque mal pienses de cada uno, no digas mal de ninguno.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
El mal encantador con la mano ajena saca la culebra.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Belleza y riqueza juntas, casi nunca.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Con hermosura sola no se pone la olla.
Pájaro que comió, pájaro que voló.
No sufras por calenturas ajenas.
Borregos al anochecer, charcos al amanecer.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
El que a caracol ara, o sabe mucho o no sabe nada.
Ajo dulce ni leño sin humo.
Es ley la que quiere el rey.
A buena barbechera, mejor sementera.
Juegos de manos se van al culo.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Amar es tiempo perdido si no se es correspondido.
La muerte todo lo ataja.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
Más ordinario que yogurt de yuca.
El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
No hay ladrón sin encubridor.
Ese es el mismo perro con otro collar.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
El que hambre tiene, con pan sueña.