La belleza passa, la sabiduría permanece.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
No hay quien escupa al cielo que a la cara no le caiga.
El miedo no anda en burro.
¡A tomar por culo la bicicleta! (Antes de cumplir los 14 ibas en bici, después te pasabas al Vespino, y con 18, al 600. Era más comodo).
El tiempo todo lo cura
Buena cuenta es toma y daca, y todas las demás, caca.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Llagas viejas, tarde sanan.
El soldado que ha huido cincuenta pasos se ríe del que lo ha hecho cien pasos.
El mal pajarillo, la lengua tiene por cuchillo.
La abundancia da arrogancia.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
A la hija mala, dineros y casalla.
La amabilidad es arma más noble para conquistar.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Para Santa Catalina, el gallo con la gallina.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Donde bien me va, allí mi patria está.
A su costa aprende el necio, y a costa del necio el cuerdo.
Las paredes oyen.
Quien sea dueño de intereses, no se enrede con los jueces.
Del que jura, teme la impostura.
El mundo está vuelto al revés
Más chuletas y menos servilletas.
Dame un pez y cenaré esta noche, enséñame a pescar y cenaré siempre.
Quien hijo cría, oro cría.
El que no sabe nadar, se lo lleva la corriente.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Olla remecida u olla bien cocida.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
No hay nada peor que un pobre harto de pan.
El que come aprisa, come mal.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Caridad con trompeta, no me peta.
Cuando el sartén chilla, algo hay en la villa.
Échele leche al sapo, antes que él se la eche.
De los muertos no se hable sino bien.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
No hay tan buen compañero como el dinero.
Niño que llora, de mear se ahorra.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Para pelear se necesitan dos.