El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Yo te castigaría, si no estuviese lleno de ira.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
El que mal vive, poco vive.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
A chica cama, échate en medio.
Una taza de café trae cuarenta años de amistad.
El tiempo es el mejor consejero
Quien administra tus bienes, por suyos los tiene.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Se necesitan dos para empezar una pelea.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
Casa de pan tierno, casa sin gobierno.
El interés es más fuerte que el amor.
A quien presta nada le resta.
El sabio es menospreciado y el necio rico estimado.
Mala y engañosa ciencia es juzgar por las apariencias.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Es tonta la oveja que va a confesarse con el lobo.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
A río crecido, sentarse en la orilla.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
El orgullo no es grandeza, sino hinchazón.
Trabaja como si vivieses siempre, y vive como si murieses hoy.
Se quedó a vestir santos.
Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
No todo el que lleva zamarra es pastor.
Con buena escoba, bien se barre.
En casa del alboguero, todos son albogueros.
Un amigo trabaja a la luz del sol, un enemigo en la oscuridad.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Más se queja quien caga en la manta que quien la lava.
De comerciar a robar, poco va.
En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
De noche madrugan los arrieros.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
Lejos de los ojos, lejos del corazón.
A fiar lo asesinó el mal pagar.