El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
Todo mi gozo en un pozo.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Hay que leerle la cartilla.
La hierba que está para un burro, no hay otro que se la coma.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Árbol que fruto no da, solo es bueno para el llorar.
Enfermo que come y caga no tiene nada
De ensalada, dos bocados y dejada.
Por muy manso que sea el oso, sigue siendo peligroso.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
Si en Mayo oyes tronar, echa la llave al pajar.
Échale guindas al pavo.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Lo que llena el ojo, llena el corazón.
La gente agradecida es gente bien nacida.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Hasta el final nadie es dichoso.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
No vence, quien es valiente, si peca por imprudente.
Dar y tejer es buen saber.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Mucho sabe quien callar sabe.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Ponte al sol y harás sombra.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Los tontos consiguen las mejores cartas
Labrador de capa negra, poco medra.
Las cosas se parecen a sus dueños.
El que no puede tañer arpa, tañe flauta.
No soy pila de agua bendita.
Donde ajos ha, vino habrá.
Perro viejo, no aprende truco nuevo, o sino ya no es muestrea.
El burro que más trabaja, más rota tiene la albarda.
Para bruto no se estudia, se nace.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
El cebo es el que engaña, no la caña.
El pastor come la oveja y viste la pelleja.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Amor de amos, agua en cestos.
Contra la gota, ni gota.