Donde hay humo no hay [[escarcha.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Pan candeal no hay otro tal.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
El que sale a bailar, pierde su lugar.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
Cual el año, tal el jarro.
Más debes guardarte de la envidia de un amigo, que de la emboscada de un enemigo.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Cada año, calzones de paño.
Orgullo, riqueza y hermosura son nada en la sepultura.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
Ríete de lo de aquí abajo y manda el mundo al carajo.
El que aconseja, no paga.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
Quien vende barato vende doblado.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Poco a poco hila la vieja el copo.
Bueno es tener amigos, aunque sea en el infierno.
Está más "pegado", que mosca en melado.
El dinero diario, es necesario.
Del odio al amor hay solo un paso.
Es mejor ser desconfiado, que resultar estafado.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Antaño me mordió el sapo, y hogaño se me hincho el papo.
Un apóstol en el cielo y un escribano en el suelo.
La ley pareja no es dura.
A la hija casada sálennos yernos.
El perro con rabia, de su amo traba.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Consejo no pedido, consejo mal oído.
A quien Dios quiere bien, la perra le pare lechones.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Muchas personas son como los relojes: indican una hora y tocan otra.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
El que manda, no se equivoca, y si se equivoca, vuelve a mandar.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Buen comienzo, agüero de buen término.