Niña, si vas a reuniones, ajustate los calzones.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
Poco mal y bien quejado.
El que a orilla del río mora, mucho bebe y mucho llora.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Chupar y figurar es fácil de llevar.
Cada cual se reparte con la cuchara grande.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
Ojo al Cristo que es de plata.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Dios castiga sin piedra ni palo.
Si de nogal no dio nueces, de santo, ¿qué te parece?.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Hacer como el carpintero: medir dos veces, para cortar una vez.
Amistad de carne y vino no vale un comino.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
El diablo está en los detalles.
Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Lo imposible, en vano se pide.
La esperanza mantiene.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
El que nació para melón, nunca llegará a sandía.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
De juez de poca conciencia, no esperes justa sentencia.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La letra mata, su sentido sana.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
A la mala hilandera, la rueca le hace dentera.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Donde humo sale, fuego hay.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Genio y figura hasta la sepultura.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Tras cada bocado, un trago, sería demasiado; pero tras cada tres, justo es.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Zapatero en su banquilla, rey de Castilla.