El casado casa quiere.
Hace buena cuenta quien con lo suyo se contenta.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Más vale feo y bueno que guapo y perverso.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Más vale dejar en muerte a un pillo un duro, que pedir en vida una peseta a un hombre de bien.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
Haces mal, espera otro tal.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
La hacienda, el dueño la atienda.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
El vulgo no repara en quien es majadero, sino en quien tiene dinero.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Mujer con polo no bozo poto Sabroso.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Entre marido y mujer, nadie se debe meter.
Juego de manos, rompedero de ano.
Quien con mujer rica se casa, come y calla.
Hijo de gran ladrón, es un señorón.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Más vale pan duro que ninguno.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
El mirón, ¡chitón!.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
Yo soy un señor, tú eres un señor, él es un señor, somos todos señores, ¿pero quién almohaza al caballo?
Al loco y al fraile, aire.
Al asno rudo, aguijón agudo.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
A fuerza de villano, hierro en mano.
La mala fe, no pare hembra.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
Amigo sin dinero, eso quiero; que dinero sin amigo, a veces no vale un higo.
A chico pajarillo, chico nidillo.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Ni hablar mujer, traes pistola.
El caballo y la mujer, al ojo se han de tener.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Harto es bobo quien se mete en la boca del lobo.
Un hombre feliz es como un barco que navega con viento favorable.