Yerros de amor, dignos son de perdón.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
El que poco tiene a poco aspira.
Consejos y muertos, se sabe su valor cuando pasó su tiempo.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
Niebla en verano, norte en la mano.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Contra gustos, no hay disgustos.
Cuanto más viejo más pellejo.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Para que el botón sea cabal, hay que medirle el ojal.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
De veinte a sesenta, cornamenta.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Blanco y en botella, leche.
Cabra de manada, no se halla encerrada.
¿Quieres que en consejo hagan de ti cuenta?. Contradice tú a cualquiera.
Conquista el amor solo aquel que huye
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Ratones, arriba, que no todo lo blanco es harina.
El que jura miente.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
El tiempo es oro.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Quien come mucho se empacha, y quien bebe se emborracha.
Cuando la lengua se sale de madre, ¡adiós padre!.
De este destripaterrones venimos los infanzones.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Nadie fue escaso para quien bien quiso.
La más ruin cabra, revuelve la manada.
Al son que me tocan bailo.
El cantar, alegra el trabajar.
Quien dice lo que no siente, miente.
Guay del malo y de su día malo.
Boca con duelo, no dice bueno.
Esto está en chino.
De fuera venga quien la tea nos tenga.
Dios da, nunca vende.
La admiración alaba, el amor es mudo
Boda y mortaja, del cielo baja.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Delante hago acato y por detrás al rey mato.
Más vale un pan con Dios que dos con el diablo.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
Duélete carnero, que hay fiesta en el pueblo.