A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Ládreme el perro y no me muerda.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Estando el diablo ocioso, se metió a chismoso.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
Guardado está lo que guarda Dios; pero lo demás, no.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
No tocar pito.
Beber por jarra penada, no me agrada.
El diablo no sabe por diablo, sino por viejo.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Cada loco con su tema.
Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Si ofendes serás ofendido
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
El que nace para burro, de niño ya tiene orejas.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Como que se murió si me debía.
La suerte es de quien la tiene.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
No hay enemigo chico.
Aceptar un don, requiere discreción.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Para su casa no hay burro flojo.
Justicia y no por mi casa.
Ponerse la tapa en la cabeza
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Sin dudar, no hay acertar.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
El que tiene sed, busca agua.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Buen alimento, mejor pensamiento.
Oír como quien oye llover.
De broma en broma, la verdad se asoma.
Bendita la casa que a viejos sabe.
A cada cajón, su aldabón.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Niño mimado, niño mal educado.
El corazón triste, riendo muere y llorando vive.
Dar una fría y otra caliente.