Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Al ausente y el muerto, ni injuria ni tormento.
Amor forastero, amor pasajero.
A tu tierra grillo aunque sea con una pata.
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Perfecto solo Dios.
Vuélvase lo suyo a su dueño, y tendrás buen sueño.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
Al mal año, tarria de seda.
No digas en secreto lo que no quieras oír en público manifiesto.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
De solo aire no vive nadie.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
La boca rige la tierra, pero el mar lo rige la mano.
Honra sin provecho no duerma bajo mi techo.
Tu hablar te hace presente.
Si te cuidad de los listos, seguro que te engaña un tonto.
El creído majadero, pierde más que el consejero.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Hijo de gato caza ratón.
Considera enemigo a aquel que al agraviarte lo hace solo con intención
Caballo que ha de ir a la guerra, ni le come el lobo, ni le aborta la yegua.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Querer es poder.
Hacer buenas (o malas) migas.
Con tontos, ni a coger hongos.
Joven intrépido no deja memoria.
Con ayuda del vecino, mató mi padre un cochino.
Entra, bebe, paga y vete.
A buena hora pidió el rey gachas.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
Un huésped constante nunca es bienvenido.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Lleno es de bondad, quien nunca llegó a envidiar.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Andar y callar, eso es negociar.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.