Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
La obligación es primero que la devoción.
Hacer la del humo.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Si no hubiese tercos, no habría pleitos.
Hijo de padre pudiente, aunque no sea honrado es valiente.
Antes que el deber está el beber.
La gente discreta, no suelta la jeta.
De quien no has tratado, no jures que es hombre honrado.
Estudiante que no estudia, en nada bueno se ocupa.
Reino dividido, reino perdido.
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
¡Ay de la casa donde no se hila!.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Amigos pobres, amigos olvidados
Fango que se mueve, a demonios hiede.
No basta ser bueno, sino parecerlo.
Agua que no fluye se vuelve pantano y apesta.
A fullería, cordobesías.
Malo es no podar pero peor es desmochar.
Ahora adulador, mañana traidor.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
No temas a la competencia, teme a tu propia incompetencia.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Casa en que una lágrima abre gotera, se pudre toda entera.
Orden y contraorden, desorden.
De tales devociones, tales costurones.
El hombre honrado a las diez acostado.
La sotana no hace al cura, ni el afeite la hermosura.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Las apariencias engañan.
Tanto pedo para cagar aguado.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
La envidia es carcoma de los huesos.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Amigo reconciliado, doble enemigo