Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
A camas honradas, no hay puertas cerradas.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
El que bien huele, mal hiede.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
No hagas hoy a nadie lo que no quisieras que te hicieran a ti mañana.
Casamiento sin engaños uno cada diez años.
Los profetas y adivinos, embaucan a los cretinos.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
A barba muerta, obligación cubierta.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.
El oro luce, y la virtud reluce.
Hombre que habla campanudo es poco sesudo.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
Por más bonita que sea, también suda, caga y mea.
El que poco tiene a poco aspira.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Enero desaloja las camas
Hasta una hormiga que pierde, duerme.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Quien no miente no viene de buena gente.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Mear sin peer, rara vez.
No hay mayor dificultad que la poca voluntad.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
Cosa mal guardada, de ladrones bien robada.
El que es demasiado pequeño, siempre tiene un orgullo muy grande.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Todo lo bueno o es pecado o engordaTodo lo que brilla no es oro
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Un estómago hambriento no tiene ningún oído.
Los celos ciegan la razón.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
Quien hace bien al astroso, no pierde de ello, más piérdelo todo.
La dignidad no ha perdido, quien tiene un solo marido.
Alábate, burro, que nadie te alaba.