Roma, acuerdos y locos doma.
Puede llamarse hombre honrado, quien es y lo ha demostrado.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Días de mucho vísperas de ayuno.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe absolutamente.
Callar y coger piedras es doble prudencia.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Todo lo que no es dado es perdido
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
La contemplación del vicio es vicio.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
La oración de los rectos en su gozo.
La noche es capa de pecadores.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Al mal hecho, ruego y pecho.
El ceremonial es el humo de la amistad
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Pasar amargura por ganar hermosura.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Hacer un hoyo para tapar otro, es obra de loco.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Hechos son amores y no buenas razones.
Con buena escoba, bien se barre.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
Mal puede cumplir el pobre con la palabra dada.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Pereza, llave de pobreza.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Obremos a no ver, dineros a perder.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
No es vergonzoso preguntar, es vergonzoso no preguntar.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Por gustos o pareceres, no discutas ni te alteres.
Si se ama una cosa y se la ve con los ojos del corazón, se olvidará su fealdad
Casarse bajo el palo de la escoba