Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
No hay don sin din.
Ojo al parche.
Cuando pasan rábanos, cómpralos.
¡Cómo sufre mi pecho que late!
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
No hay dicha, sino diligencia.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Mejor precavido, que arrepentido.
Quien con muchachos se acuesta, cagado amanece.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
Al mal amor, puñaladas.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
Criado y caballo, un año.
Carga que place, bien se trae.
De sabios es cambiar de parecer.
Ajo que salta del mortero, ya no lo quiero.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Uno a ganar y cinco a gastar, milagrito será ahorrar.
Son más los días que las alegrías.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
De ninguno seas muy compañero.
¿Vas a seguir, Abigaíl?.
El que está a las duras, está a las maduras.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
Pagan justos por pecadores.
Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Confesión hecha, penitencia espera.
Pocas palabra y muchos hechos.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
El pan sin ojos, y el queso con ellos.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
A quien de bueno viene, por bueno se le tiene.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Ocasión que se pasó, pájaro que voló.
Cuando el daño está hecho todos saben aconsejarte
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
Primero es Dios que todos los santos.
Mujer moza y Viuda, poco dura.
Vivir juntos es endemoniarse juntos.
Amigos hay pesados y enemigos ligeros.