Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Hacer un pan como unas hostias/tortas.
Más vale un "por si acaso", que un "que pensaran".
El primer deber del amor es escuchar.
Chico llorón, boca abajo y bofetón.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Si quieres, niña, que a tu boda no vaya, invítame la víspera por la mañana.
Las lentejas y la carne de oveja, el que quiere las toma y el que no la deja.
Hombre a caballo, en cada venta echa un trago.
Del jefe y del perro viejo, mejor cuanto más lejos.
Picha española no mea sola.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
A casa nueva, puerta vieja.
El que pueda ser libre no sea cautivo.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
A camino largo, paso corto.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Cama de novios no la tienen todos.
El que persevera triunfa.
Haz bien y no acates a quien.
Paciencia piojo que la noche es larga.
El que mucho promete, poco cumple.
Cuando no seas preguntado, estate callado.
Callemos, que el sordo escucha.
El río se llena con arroyos pequeños.
Cuantos más gatos más ratones.
El que para pobre está apuntao, igual le da estar de pie que sentao.
No todo el que trae levita es persona principal
Es de gran dolor no ser loado, siendo digno de loor.
La letra, con sangre entra.
En nombrando al rey de Roma, luego asoma.
Al viajero, jamón, vino y pan casero.
Conocido el daño, el huirlo es sano.
Alimenta a un lechón y tendrás un puerco.
No hay como la casa de uno
El que su nariz acorta, su cara afea.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
Amigos que se conocen, de lejos se saludan. Desaconseja las amistades muy profundas.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
No dejar títere con cabeza.
Los ojos brillan al patrón cuando encuentra un tontorrón.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
Ni comer sin beber, ni firmar sin leer.