Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Cuantas veces resulta de un engaño, contra el engañador el mayor daño.
Juez con prisa, juez que yerra.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Necesidad disimulada es necesidad doblada.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Quien castiga con ira, más se venga que castiga.
Hasta el final nadie es dichoso.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
Boda y cofradía, no es para cada día.
El hombre que se respeta, no besa sino en la jeta.
Por el hilo sacaras el ovillo y por lo pasado lo no venido.
Adonde hay más. Adonde no está su dueño, allí está su duelo.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
La avaricia, lo mismo que la prodigalidad, reducen a un hombre al último mendrugo.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Carne de cochino, pide vino.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
El cuidado y la diligencia atraen la suerte.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?
Este si que te quita los calcetines sin quitarte los zapatos.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
A gran solicitud, gran ingratitud.
Los problemas nunca vienen solos.
No hay nada que a Dios se resista, ni que se esconda a su vista.
Dar cuenta clara con paga, es de persona honrada.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Padecer por amar, no es padecer, que es gozar.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Dádivas quebrantan peñas.
Aire gallego, escoba del cielo.
A quien vela, todo se le revela.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
De tierra de alacranes, pocos panes.
Júntate, que junto estabas.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.