Oír, ver y callar, para en paz estar.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Ama a quien te ama y contesta al que te llama
Amistad entre desiguales, uno es señor y el otro el servidor.
A quien feo ama, bonito le parece.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Hombre difamado, peor que ahorcado.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Amores reñidos, los más queridos.
Con dinero en bolsillo, buen jamón y cochinillo.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
A buen juez, mejor pastor.
Sabedlo, coles, que espinazo habéis en la olla.
En el modo de partir el pan se conoce al que es tragón.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
Al saber lo llaman suerte.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Quien te acaricia más de lo que suele, o te ha engañado o engañarte quiere
El buen mosto sale al rostro.
Gran deudo tiene corazones que bien se quieren.
Lo comido por lo servido.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.
Aprende de maestro y vendrás a ser diestro.
En casa de Gonzalo, manda más la gallina que el gallo.
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
A lisonjeros dichos no le prestes oídos.
Quien anda con buenos, parece uno de ellos.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Por ruin que el huésped sea, el mejor lugar se le deja.
Recibido ya el daño, a tapar el caño.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Insinuación de rey, como si fuera ley.
Afición por afición, más cerca está la camisa que el jubón.
Tal para cual, la puta y el rufián.
El que nísperos come y bebe cerveza, espárragos chupa y besa a una vieja, ni come, ni bebe, ni chupa ni besa.
Gente de navaja, poco trabaja.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
De la mar, el mero; y de la huerta, el puerro.
No pidas que otro haga lo que tu puedes hacer.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Sigue los impulsos de tu corazón
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.