A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Palabra dicha, no tiene vuelta.
Dijo el asno al mulo: "Arre allá, orejudo".
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Jueguen con el santo, pero no con la limosna.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Alas tenga yo para volar, que no me faltará palomar.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Tras el buen comer, ajo.
Quien no estudia cuando es joven, lamentara cuando sea viejo el tiempo perdido.
La mesa pobre es madre de la salud rica.
A río crecido, sentarse en la orilla.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
El trato engendra el cariño.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Mozo sermonero o no tiene novia o no tiene dinero.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
El que quiere besar, busca la boca.
El consejo del viejo frailuco, hay que ser cuco.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Mi marido es tonto y yo vivaracha; cuando yo salto, el se agacha.
A gran arroyo, pasar postrero.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
Paciencia y barajar.
Dijo el jamón al vino: aquí te espero, buen amigo.
Aún no es parida la cabra y ya el cabrito mama.
Interés, cuánto vales.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
A quien no se lo merece, la virgen se le aparece.
Joya es la fama para bien guardarla.
El perro con rabia, de su amo traba.
Al roble no le dobles.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Al pez, una vez.
El maestro sabe lo que hace.
Un hombre ocioso es compañero de juegos del diablo.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Ruin es quien por ruin se tiene.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.
¡Este no es mi Juan, que me lo han cambiao, aquél tenía pelo y este está pelao!.
Lo que bien se gana, bien se guarda.
Tras cada pregón, azote.