De persona palabrera, nunca te creas.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
El que no tiene casa, adonde quiera es vecino.
Buena cara dice buen alma.
Huyes de la mortaja y te abrazas del difunto.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Mal ajeno es ruin consuelo.
A bien obrar, bien pagar.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
A comida de olido, pago de sonido.
De mercader a ladrón, un escalón.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
A confesión de parte relevo de prueba.
A quien habló, Dios le oyó.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
El que tenga tienda, que la atienda.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
A rico no llegarás, pero de tacaño te pasarás.
De tal árbol tal astilla.
¡Chínchate un ojo!
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
El que vive de prestado, algún día es encuerado.
Reniego del amigo que cubre con las alas y muerde con el pico.
Los gitanos no quieren a sus hijos con buenos principios.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
Con quien te vi te comparé.
Hebra larga, costurera corta.
Como el espigar es el allegar.
A barriga llena, corazón contento.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
La obra alaba el maestro.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
Amigo beneficiado, enemigo declarado.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Para ser buen viejo hay que haber sido buen joven.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.