Árbol copudo da sombra, aunque no dé fruto.
Pon y te llamaran gallina.
El que tiene salud es rico.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Ni se muere el padre ni cenamos.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Al buen vino, buen tocino.
¡Se nos creció el enano!
Orejas de burro.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Presidente bueno, como abuelo en putrefacción.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Labrador, trabaja y suda que Dios te ayuda.
Lo que viene deprisa, pronto se va.
El que con niños se acuesta mojado amanece.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Quien busca, halla.
Gana tenía de tronchos quien besaba al hortelano.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
A consejo de ruin, campana de madera.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Atáscate, que hay lodo.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Uno hizo la calza, y otro se la calza.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
Págase el señor del chisme, más no de quien lo dice.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Roer siempre el mismo hueso
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Marido celoso, viejo mañoso.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Si quieres que el dinero no te falte, el primero que tengas no lo gastes.
Probando es como se guisa.
El que escucha consejos, llega a viejo.
El corazón que ama es siempre joven.
Refrán de palo, refrán de fuego.
Paso de oso, diente de lobo y de vez en cuando hacerse el bobo.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
A borrico desconocido, no le toques la oreja.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.