Buena cautela, iguala buen consejo.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Palo dado ni Dios lo quita.
Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Huye de las querellas; no seas parte de ellas ni testigo.
Al que te puede tomar lo que tienes, dale lo que te pidiere.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
La ocasión es la madre de la tentación.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Al que es pobre todos sus parientes le despreciarán; si es rico, todos son sus parientes.
Consejos vendo y para mí no tengo.
La espina, ya nace con la punta fina.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Hable bien el que sabe, y el que no, echase la llave.
El que mucho ofrece, poco da.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
A poco pan, tomar primero.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
Primero mis dientes y después mis parientes.
El buen vino, venta trae consigo.
El agradecido no olvida el bien recibido.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Juzgué de ligero y arrepentirme presto.
Al que Cristo se la de, San Pedro se la bendiga.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
A barba moza, vergüenza poca.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
Buena, joven, rica y bella, ¿dónde estella?.
Mucho ayuda el que no estorba.
El suspiro de una joven se oye desde más lejos que el rugido de un león.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
La ignorancia es madre de la admiración.
Manda, manda, Pedro y anda.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
A ser Papa hay que aspirar, para sacristán llegar.
La mano que no puedes morder, bésala.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.