Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Cuando mi hijo fue al baño, trajo que contar todo el año.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
El que guarda, halla.
Mojarse el potito.
A caballo regalado, no le mires el dentado.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
El que no chilla, no mama.
Ignora al ignorante.
La casa la hace el hombre y el parentesco la mujer.
A rocín de halconero, mal le medra el pelo.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
Amigo indiscreto, ni es buen amigo ni guarda secreto.
La tierra que me sé, por madre la he.
Soltero maduro, maricón seguro.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Agua beba quien vino no tenga.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Zurrón de mendigo, nunca bien henchido.
El que canea, no calvea.
Un hombre enamorado ha nacido por segunda vez
Al son que le toquen bailan.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Baila Antón según le hacen el son.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Bien aprende quien buen maestro tiene.
Eso pasa en las mejores familias.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Dices tu pena a quien no le apena, te quejas a madre ajena.
Si no es Juan, es Pedro.
Acójome a Dios que vale más que vos.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Quien pregunta, no yerra.
Pecado de mucho bulto, no puede estar siempre oculto.
Ayudaté y serás ayudado.
Cada cosa nace para su semejante.
Hacer algo de cayetano.
Ama de buen grado, si quieres ser amado.