Al buen sordo, pedo gordo.
Un beso es como el agua salada: bebes y aumenta tu sed.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Amigo que no da, poco me importa ya.
Daño merecido, no agravia.
Bien o mal, te casarás, sea con Pedro o sea con Juan.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
El que mucho habla, mucho yerra.
Favor publicado, favor deshonrado.
Lo fiado es pariente de lo dado.
Hasta el más capón se los hecha al hombro.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Dáis por Dios al que tiene más que vos.
El vino con el amigo.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Creerse el papá de los helados.
El vientre lleno aunque sea de heno.
La verdad sale en boca de los niños.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Volverse humo.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Eso pasa en las mejores familias.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Dinero que prestaste, enemigo que te echaste.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Junto al buey viejo aprende a arar el nuevo.
Quién mucho come, mucho bebe; y quién mucho bebe, mucho duerme, poco lee, poco sabe y poco vale.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Quien tiene buen huerto, cría buen puerco.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Deja al maestro, aunque sea un burro.
Que aproveche como si fuera leche.
A cada renacuajo dio Dios su cuajo.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
Por la muerte de hijo no se descompone la casa.
A enemigo que huye, puente de plata.
Beber, hasta la hez.
Abogacía, que una boga y otra cía.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.