Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
De buen chaparrón, buen remojón.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
El que siembra, cosecha.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
La verdad sale en boca de los niños.
Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
A traidor, traidor y medio.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
El que de joven no trotea, de viejo galopea.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que mucho habla, mucho yerra.
A otro perro con ese hueso.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Favor publicado, favor deshonrado.
El vientre lleno aunque sea de heno.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Para bruto no se estudia, se nace.
El que fía, o pierde o porfía.
Adulador, engañador, y al cabo, traidor.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
De pequeñico se doma al mimbre.
Pan casero, de ese quiero.
Pan ajeno, caro cuesta.
Niño con siete niñeras se queda ciego.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Imite y supere el envidioso al envidiado; más que él será elogiado.
Aprendiz de mucho, maestro de nada.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Buey viejo, surco nuevo.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Bebe leche y bebe vino, y te conservarás lechuguino.
El que tiene buenos padrinos, no se cae dentro de la pila.
Oficial diestro, pronto se hace maestro.
Dimes y diretes, entre grandes y pequeñetes.
Dicen y decimos que más vale un hermano que diez primos.
Lo fino y bonito, es siempre chiquito.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.