Días se fueron y días vendrán; lo que unos trajeron, los otros se llevarán.
El hombre propone y Dios dispone.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Recuerda que vives en la sombra de tu vecino.
Jamás olvidó el que bien amó.
Entre casados, valor, que ya aguantarse es amor.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Muerto, ¿quieres misa?.
El que nada debe nada teme.
La voz de un gallo se parece a la de otro gallo.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
Amigo no fue el que lo dejó de ser.
El que a hierro mata, no muere a monterazos.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
La mujer compuesta grita al marido de otra puerta.
Este batea y corre para tercera.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Donde veas a todos cojear, debes a lo menos renquear.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Quien aprisa sube, aprisa se hunde.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Divide y vencerás.
Hay que creer, rajar o desastillar.
Por donde pasa moja.
El que come y canta, pronto se atraganta.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Esto está en chino.
Nadie se hace calvo en un rato, sino paso a paso.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
La buena uva hace buena pasa.
De un peligro, con otro me libro.
Al que de ajeno se viste, en la calle lo desnudan.
Tinto con jamón es buena inyección.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.