Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
El que menos sabe suele ser el que más presume.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
El que canta, sus males espanta.
A casa de tu tía, más no cada día.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Como el asno, tocaste la flauta por casualidad.
Entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero.
Poca cuadrilla, vida tranquila
De lo bonito a lo bueno, hay trecho.
De Gumiel de Izán, ni hombres ni pan.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
La menta, el amor aumenta.
Las palabras se las lleva el viento.
Aurora rubia, o viento o lluvia.
El que la hace riendo, la paga llorando.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
El corazón no sabe mentir
A braga rota, compañón sano.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Sirve a un gran hombre y sabrás lo que es la aflicción.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
El que vive prevenido, nunca sufre decepciones.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Esposa hermosa te obliga a montar guardia
Más puede Dios que el diablo.
El que apura su vida, apura su muerte.
Al queso y a la mujer, de vez en vez.
En la duda, ten la lengua muda.
Moza que anda mucho por lo oscuro, si no ha pecado es porque no pudo.
Cada cual ha de llevar su carga.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.
Insistir al que es porfiado, es llover sobre mojado.
Dar gusto da gusto.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Donde buenamente quepa, plantador planta una cepa.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Esto vale lo que un ojo de la cara.