No dejes crecer la hierba en el amino de la verdad.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Estas matando el tiempo, no sabes que el tiempo es quien te esta matando a ti.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Moza de Burgos, tetas y culo.
Es más vago que la quijá de arriba.
Los tropezones enseñan a levantar los dedos.
A la vejez, cuernos de pez.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
La carrera de tonto se estudia pronto.
Saca lo tuyo al mercado: uno dirá bueno y otro dirá malo.
Del amo y del mulo cuanto más lejos más seguros.
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Con lo que Juan mejora, Pedro empeora.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Puta en ventana, mala mañana.
El que tiene sed, busca agua.
Más haces callando que gritando.
Incauto fui, hasta que cayendo aprendí.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Cada uno en su casa es rey.
Tienes menos futuro que una docena de ostras con limón.
A la vejez aladares de pez.
El vino hace buena sangre
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
La cabra siempre tira al monte.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El llanto alivia el quebranto.
Si a los treinta no te has casado ni a los cuarenta eres rico, arre borrico.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Zorros en zorrera, el humo los echa afuera.
Lo que se da no se quita.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Buena cara y malos hechos, a cada paso los vemos.
Viudas, casadas y doncellas, buenas son todas ellas.
Soy una parte de todo lo que he encontrado
Del odio al amor hay solo un paso.
A quien en su casa era un diablo, cuando se ausenta, tiénenlo por santo.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.