El que no habla, no yerre.
Ayer entró rogando y hoy entra mandando.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
En enero, el buey y el varon, hacen riñón.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
El que ríe el último, ríe mejor.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Gato con guantes no caza ratones.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Sueños de hombre pobre, pedos de burra vieja.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
El ojo del amo engorda al caballo.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Dar lo que se tiene, a ninguno le conviene; tomar de lo de otros, a mí y a todos.
Cuando el abad lame el cuchillo, malo para el monaguillo.
El que ríe mucho, es tenido por insensato, y el que no ríe es de casta de gato.
El hombre astuto, hasta de los males saca buen fruto.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Acometer hace vencer.
Siempre el que más habla es el que tiene menos que decir.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Moro viejo, mal cristiano.
El que de nada sabe, de todo se unta.
El mucho vino, no guarda secreto ni cumple palabra.
Fiar de Dios el alma, más no la capa.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
A quien nada quiere, todo le sobra.
Al rebuznar se verá quien no es león
Se dice el pecado, pero no el pecador.
Ante Dios, todos somos iguales.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Por sus hechos los conoceréis.
Agua del cielo no quita riego.
Vísteme despacio que estoy de afán.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
Cuando te sople bien el viento, aprovéchalo.
Escucha tu corazón... que sabe.
El flojo trabaja doble.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Fruta de sequero, mejor que fruta de riego.
Que quieres que de el encino sino bellotas.
La soga, tras el caldero.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
Cada uno en su casa es rey.
Galgo que va tras dos liebres, sin ninguna vuelve.