Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
Aquí paz y en el cielo gloria.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
La oración de los rectos en su gozo.
Desnudo nací, desnudo me muero, ni gano ni pierdo.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Culo sentado, hace mal mandando.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Hartas riquezas tiene quien más no quiere.
No hay viejo sin dolor.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
El que mucho abarca, poco acaba.
Huerto sin agua, casa sin tejado, mujer sin amor y marido descuidado.
Irse con la soga entre los cachos.
Eres lo que comes.
De las uvas sale el vino, y del vino el desatino.
Cuando Dios dio púas al erizo, bien supo lo que hizo.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Lo bien aprendido, nunca es perdido.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Antes de meter, prometer.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Quien vende barato vende doblado.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
El vino comerlo, y no beberlo.
Qué bonito es ver llover y no mojarse.
Agua, en jarro; y vino, en cántaro.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Coge la ocasión al vuelo antes de que te enseñe el rabo.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Oír es precioso para el que escucha.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
Ser un mordedor de pilares
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Hoy por mí, mañana por ti.
Raposa que mucho tarda, caza aguarda.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
De molinero mudarás, pero de robado no escaparás.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Estoy hasta las manos.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
La verguenza es último que se piedre.