A caracoles picantes, vino abundante.
Vino de una oreja, prendado me deja; vino de dos, maldígalo Dios.
Más vale copa en mano que bodega en retrato.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
muero Marta, y muero Harta.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Casa cerrada, casa arruinada.
No todo el que trae levita es persona principal
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Ya que se quema la casa, calentémonos en ella.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Perro ladrador, poco mordedor.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Ni gato en palomar, ni cabra en olivar.
Más mamado que chupo de guardería.
Cumplidos entre soldados son excusados.
La col hervida dos veces mata.
Abeja muerta, ni miel, ni cera.
A quien dan no escoge y eran cuchilladas.
La fe no tiene miedo.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
Dios castiga sin palo ni piedra
Gran hidalguía y la despensa vacía.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Compra de quien heredó, no compres de quien compró.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
Quien primero viene, primero tiene.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Mas trucho que el cacun vendiendo josting.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
A cada necio agrada su porrada.
Jamás rico será el que lo de otro en lo suyo no meterá.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
No sabrás quien es tu amigo antes de que se rompa el hielo
Aunque sea fraile, le gusta el baile.
A los pendejos ni Dios los quiere.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Que uno fume y otro escupa, no es cosa justa.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Ni al caballo corredor, ni al hombre rifador dura mucho el honor.
Están más concentraos que un jugo de china.
Pan y vino y carne, a secas.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.