A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
El juego y la muerte, en no distinguir categorías se parecen.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Quien a decir agrias verdades se pone, agrias verdades oye.
Contra los males de amor, cucharadas del olvido, con fomentos de otro amor; pero.
A grandes cautelas, otras mayores.
El que come y deja, dos veces pone la mesa.
El amor hace salir alas
Madrastra, madre áspera.
Hay que convivir; pero no conbeber.
A bien obrar, bien pagar.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Un indio menos, una tortilla mas.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
Quien mal se casa, pronto vuelve a casa.
Sobre brevas, ni agua ni peras.
Cada panadero blasona de sus panes.
Burgáles, mala res.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Lentejas, comida de viejas.
Hablara yo para mañana.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
La muerte en la patria es agradable.
Puerco no se rasca en javilla.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
Media vida es la candela; pan y vino vida entera.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Al enemigo honrado, antes muerto que afrentado.
Cada cual habla según como le fue en la feria.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
Hombre de muchos oficios, maestro de ninguno.
Los cementerios están llenos de valientes.
Deja que el buey mee que descansa.
Para los toros del jaral los caballos de ahí mesmo.
Baila Antón según le hacen el son.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
No se cazan liebres tocando almireces.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Hablando se entienden los blancos.