A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
Por el interés te quiero Andrés.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Más claro, agua.
En San Antonio todo puerco es bueno.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Julio calorero, llena bodega y granero.
La misa, dígala el cura.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
A quien cuece o amasa, no hurtes hogaza.
Caridad con trompeta, no me peta.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Los besos son como las cerezas: uno lleva a otro
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
Un ruin ido, otro venido.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
La mujer casta esta siempre acompañada.
Buena es la costumbre en el bien.
De oveja negra, borrego blanco.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Raído y roto, cerca está lo uno de lo otro.
No falta un burro en un mal paso.
Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
La necesidad tiene cara de hereje.
A casa vieja, portada nueva.
Echarle mucha crema a sus tacos
Atrás viene quien las endereza.
Llegar al humo de las velas.
La muerte todas las cosas iguala.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
Mano de santo cura como por encanto.
Joven y peluquero, ¡pies para que os quiero!.
Dios está en todas partes.
De los hombres se hacen los obispos.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
Por Santa Ana no hay borrica mala y por Santiago no hay mal caballo.
O la bebes o la derramas.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
Tira el buey, tira la vaca; más puede el buey que la vaca.