Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
A palabras necias, bofetones.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
Madre, ¿para quién son esas sopirritillas?. "Para tu padre". ¿Para mi padre son esos sopirritones?.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Es lícito responder a la fuerza con la fuerza
Cuando hay santos nuevos, los viejos no hacen milagros.
Vida de campo, hombre sano; vida de pueblo, hombre enfermo.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.
A quien Dios quiere bien, la casa le sabe.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
A donde acaba el novio, empieza el marido.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Mano de hierro en guante de seda.
Pan es pan, jalea es jalea, no hay amor sin una pelea.
Los hombres son como los caracoles que con el buen tiemposalen de la concha y con el malo se esconden en ella
Gente castellana, gente sana.
El viejo el hipo para morir, el niño el hipo para vivir.
No todos los que van a la iglesia son santos
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Cada iglesia tiene su fiesta, y cada ermita su fiestecita.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Obra con amores y no con buenas razones.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Aunque me eches losperros al rabo, me lleve el demonio si dejo el nabo.
Hacer oídos de mercader.
Rico y de repente, no puede ser santamente.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Obras vea yo; palabras, no.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Más obrar que hablar.
Matar dos pájaros de un tiro.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
En casa de mi vecino, cuando no hay para pan, hay para vino.
A agentes y consintientes, la misma pena se debe.
A cuenta del tío rico trabajaba Perico.
Cada uno es artífice de su ventura.
Por San Justo y Pastor, entran las nueces en sabor, y las mozas en amor.
Humildad y fiereza, todo en una pieza.
De mozo rezongador nunca buena labor.
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Quién será útil a otro, cuando no lo es a sí mismo?
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.