Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
De noche madrugan los arrieros.
De bajada todos los santos ayudan
El flojo trabaja doble.
No busques por amigo al rico ni al noble, sino al bueno, aunque sea pobre.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
No se cazan dos pájaros al mismo tiempo.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Fiar, en Dios y en otro no.
Buen amigo es el dinero.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
A cada santo le llega su día.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
Ante la duda, la Charly.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
A manos frías, corazón ardiente.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Cada uno en su casa, al rey hace cabrón.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
A otra cosa mariposa.
Despedida de borrachos.
Los verdaderos amigos se conocen en la adversidad.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Cuenta y razón conserva amistad.
Gente de montaña, gente de maña.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
Los reyes tienen los brazos largos.
Cada loco con su tema y cada lobo por su senda.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Lo ajeno más que lo propio parece bueno.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
A por ellos, que son pocos y cobardes.