No hay enemigo fácil, pero sí amigo difícil.
Las buenas labores honran a los labradores.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Antes di que digan.
La muerte nos iguala a todos.
El flojo y el mezquino recorren dos veces el camino.
Dichosos los ojos que te ven.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Amor de asno, coz y bocado.
Cierra tu puerta y alaba a tus vecinos.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
En cada pago, su viña, y en cada barrio, su tía.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Al perro y al niño donde le den cariño.
La amistad y el amor, dos bellas mentiras son.
A malos ratos, buenos tragos.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Las zorras de mi lugar son como las de los demás.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
Cuando la colcha está sobre la cabeza, los cónyuges son igualmente ricos
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Dos perros pueden matar a un león.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
La muerte y el amor, enamorados son.
Pascua con luna, cabras ninguna, ovejas tal y cual.
Papel, testigo fiel.
Amar a todos, confiar en nadie.
Al viejo y al olivar, lo que se les pueda sacar.
Muchas manos en la Hornillos, no Dejan probar morcilla.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Duerme, Juan, y yace, que tu asno pace.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
A dineros dados, brazos quebrados.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
La zagala y el garzón, para en uno son.
Oveja de todos, cómenla lobos.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
Saco de yerno, nunca es lleno.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Un amigo fiel es un firme amigo, y quien lo encuentra halla un tesoro
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Al amigo pélale el higo, al enemigo, el melocotón
Llámale a vino, vino, al pan, pan y todos se entenderán.
Cuando los hombres son amigos el agua que beben es dulce
El mico no ve su rabo, pero ve el del compañero.
Dulce y vino, borracho fino.
Hacer de un camino, dos mandados.