Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Ni casa junto a río, ni viña junto a camino.
Caminando se hace de mulas Petra.
En Febrero busca la sombra el perro.
¿Qué necesidad hay de dar los cuartos al pregonero?.
Viendo trabajar al maestro, se aprende el oficio presto.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
El cura y el que cura, no tienen hora segura.
Por San Miguel se cata la miel; quien no la catare, le amargare.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Quien hace malas, barrunta largas.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
Bien de escudos y blasones, pero mal de pantalones.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Para morirse, siempre hay tiempo.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.
Al espantado, la sombra le basta.
La ambición y la venganza siempre están hambrientas.
Hay quien las mata callando.
Zambullo, suelta lo que no es tuyo.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Invierno bueno pasarás si cerdo, grande o chico, matarás.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
A nave rota, todo tiempo es contrario.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Al ausente, por muerto le da la gente.
En la abundancia bueno es, guardar para la escasez.
Ni en invierno ni en verano, dejes la manta en casa del amo.
Matar dos águilas con una sola flecha.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Harina mala, mal pan amasa.
Quien mucho desea, mucho teme.
Dos no discuten si uno no quiere.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
El trabajo ennoblece.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Vivir sin pena ni gloria, como el burro de Vitoria.
Mujer con bozo, beso Sabroso.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
El que cree en espantos, hasta de la camisa se asusta.
El amor es un rocío que humedece al mismo tiempo las ortigas y los lirios
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Como la noche al día, el pesar a la alegría.